CALENDARIO LagunaSí, pasaron años. Busqué en el espacio virtual el blog que creé hace años. Aquí está, hablándome con mis propias palabras.

La imagen corresponde a uno de los calendarios que hice el año pasado, para promover el conocimiento de la flora y fauna de Curaumilla, Laguna Verde.

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No puedo evitar mencionarte en esta entrada. Fuiste mi amor platónico durante años, y por mucho tiempo quise seguir sabiendo de tí. Supe que te habías ido a Mexico, que te nacionalizaste mexicano y hoy, al buscar una vez más tu nombre, te encontré en la lista de las defunciones del día 22 de marzo de 2012. Un triste momento, he llorado por tí, por el dulce recuerdo que siempre me inspiraste. Nunca dejé de soñarte.

Mauricio B., de nacionalidad suiza, falleció de pulmonía el año 1897 a los 22 años en el poblado de Quecheregua, dejando embarazada a Matilde G., de nacionalidad chilena y de 21 años. El padre de Mauricio B. haciendo uso de los recursos sociales de la época, obtuvo un Certificado de Matrimonio para ambos, el que tiene fecha 1891, sin embargo, Mauricio B. aparece en ambos certificados con la edad de 22 años.

Fue un 24 de junio, hace ya muchos años, que fuimos a la celebración de un Juan, en las afueras de Chillán. Se hizo tarde, regresamos ya obscurecido. En las cercanías de Santiago, al sur de San Bernardo, en la obscuridad de la carretera, un caballo cruzó delante del auto en que viajábamos. Solo el instinto protector me salvó a mí y a mi pequeño hijo de no golpear contra el vidrio del parabrisas que el animal hizo añicos. Fue un impacto enorme. El auto golpeó las patas del animal y el cuerpo cayó violentamente sobre el capot deslizándose hasta el vidrio que estalló sobre nuestras cabezas. Noche de pesadilla y fueron muchas noches más que desperté sobresaltada sintiendo nuevamente en mis sueños, el impacto contra el animal. Se detuvo un bus de pasajeros, unos de ellos portaba un arma y acabó con la vida del caballo que quedó tendido en la carretera con las patas quebradas.

Cada 21 de junio vuelvo a ver fenecer el sol en el horizonte, donde el cielo se encuentra con el mar. Después vienen los días más largos, las noche más cortas y el sol se aleja hacia el sur, ocultándose allá sobre los cerros de Punta Curaumilla.

Yo pregonaba que los mejores momentos de mi vida los estaba viviendo ahora, en el presente. Que no añoraba el pasado ni que extrañaba a nadie. ¡Qué distinto mi presente! Sin mi perrito me siento sola, se ha ido la calma y el frío me hiela el alma.

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GRANIZO EN CURAUMILLA

Cualquier día se produce un acontecimiento. Hoy sería un día de fin de semana en casa. Prendí la estufa, bajé a buscar más leña, le di comida a los perros. Comenzó a llover, luego relámpagos y truenos formidables, más tarde una granizada jamás vista en mi vida.

En cada regreso a casa Barquillo me espera, al llegar al portón siento su ausencia y me inunda la pena.